Alberdi casi Humaitá.
La tiende de antigüedades ya no está,
fue reemplazada por una venta de café.
El dueño se habrá mudado
al tiempo que tenían sus productos,
se habrá escondido
en el reloj de arena que siempre miré.
Alma serena como sus cuadros,
de mirada extraña como sus monedas:
espero esté bien, tomando tereré
con el coleccionista del tiempo.
La tiende de antigüedades ya no está,
fue reemplazada por una venta de café.
El dueño se habrá mudado
al tiempo que tenían sus productos,
se habrá escondido
en el reloj de arena que siempre miré.
Alma serena como sus cuadros,
de mirada extraña como sus monedas:
espero esté bien, tomando tereré
con el coleccionista del tiempo.

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